Aroma de libros


“Me puede dar por favor un perfume que huela a libros”

Esta es una frase celebre de una exnovia. Me decía en broma que iba a pedirle al dependiente de la perfumería un aroma con olor a libros para que le pusiera más atención.

Y es que fue ella la que descubrió en mí una manía de la que ni yo mismo era conciente, oler los libros y revistas nuevos.

¿A que huele un libro?

Huele a tinta, a goma, a papel, a encierro, a transporte, a muchas manos, a promesas.

Un libro huele a misterios, huele a secretos, huele a cosas nuevas, huele a recuerdos.

Pero no hablo para nada de los misterios o secretos esotéricos ni nada por el estilo, cuando uno es lector asiduo, su memoria guarda los instantes más emotivos de lecturas pasadas y los almacena, además de conocimientos, en forma de emociones, y cuando abres la tapa de un libro nuevo, estos recuerdos se convierten en promesas.

Estas pueden ser satisfactorias o no, pero las posibilidades son infinitas, son permanentes y son eternas.

Vienen en diferentes aromas y presentaciones: diversión, aprendizaje, entretenimiento, epifanías, encuentro de almas gemelas, corrector de ambigüedades, raros afrodisíacos, maestros sin tareas, conocimientos voluntarios, cosas que quizás nunca usaras y que a nadie le interesan mas que a ti.

Los conocedores en fisiología y demás expertos en el funcionamiento de los órganos y los sentidos, quizás nunca estarán de acuerdo en que todo esto se pueda captar solo con la nariz.

Pero es esto y mas, mucho mas lo que buscamos y encontramos los lectores compulsivos cuando abrimos las tapas de un libro, ya sea nuevo, usado, prestado (y jamás devuelto), robado o cualquiera que sea la forma de adquirirlo.

Y parece que estoy hablando de libros, pero en realidad estoy hablando del sentido del olfato.

¿Pero y los demás sentidos?

¿Que pasa por tu mente cuando observas un libro?

¿Y qué pasa cuando lo oyes hojear?

¿Y cuando lo tienes en tus manos?

¿Has probado alguna vez un libro?

Esto es mas raro que la PES*, ¿podré aplicar al premio Randi?

Juan Carlos Bujanda Benitez
Enero 28, 2006

* Percepción Extra Sensorial

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6 pensamientos en “Aroma de libros

  1. Intruder dice:

    Coincido contigo en el aroma de los libros.
    Creo que estarás de acuerdo conmigo que NO es lo mismo leerse un libro en formato electrónico que comprarte ese mismo libro, tenerlo en tus manos, hojearlo y olerlo cada vez que das vuelta a la página mientras lees.

    Es muy extraño, no?

  2. marvision dice:

    Tienes razón Juan Carlos, los libros hueles y es un olor muy agradable, Tengo el sentido del olfato desarrollado y los olores han marcado mucho mi vida, también los sabores. Hay cosas, objetos que me gustan por el olor y otras precisamente por el olor no me gustan o me desagradan, los libros huelen a algo agradable pero no se a qué. Me gusta su olor simplemente, su hay un libro que sea simple, “que me parece que no”

  3. Beatriz Deckard dice:

    Me gusta tu blog. Esa experiencia sensorial con los libros, es recomendada para la iniciacion a la lectura en niños y tambien en adultos. No puedes identificarte con algo hasta que te involucres (abarcar) con ese algo…

  4. Juan Carlos Bujanda Benitez dice:

    Intruder:
    Totalmente de acuerdo, incluso hubo una epoca en que empeze a inscribirme a clubs de libros electronicos, tengo mas de 1,500, pero rara vez los leo, si alguno me gusta prefiero comprarlo, necesito algo donde pueda subrayar y tomar notas, saborearlo.

    Marvision:
    Yo tambien tengo el sentido del olfato dominante (y no es para menos, con una nariz de arabe), pero tambien el del gusto es clave para mi.

    Beatriz:
    Gracias. Creo que la palabra es involucrar, no es de pasada y no es facil, de hecho la lectura que vale la pena no es facil y no me refiero al cliche de “si las cosas que valen la pena se hicieran…bla,bla, bla” mas bien me refiero al aprendizaje del lenguaje abstracto contra el simbolico que es donde entran muchos libros de monitos y por supuesto la television.

  5. control_zape dice:

    Los libros huelen chido. Y concuerdo con la idea que afirma que nunca huelen igual. Uno de mis pasatiempos cuando ando más pobre que un apostol de evangelio apócrifo consiste en irme a meter a las librerías de viejo en Donceles y hojear y ojear los libros que me encuentre. Y, claro, olerlos.

  6. TheJab dice:

    Además es mucho más fácil cargar tu libro a donde vayas… ya me imagino abordando las unidades de transporte colectivo con todo y computadora…

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