Si bien es cierto que las acciones violentas de los diferentes grupos musulmanes radicales son indefendibles, no solamente para un occidental, sino incluso para musulmanes moderados, la publicación de los dibujos que causaron tanto alboroto, no son dignas del premio Pulitzer ni de ningún otro.
Si acaso del premio al dibujo más tendencioso y amarillista.
Es cierto que las reacciones de la turba de radicales son totalmente desproporcionadas contra dichos dibujos y solamente entendible a la luz o a la sombra del fundamentalismo religioso.
Pero si dejamos de lado por un momento dichas manifestaciones, del otro lado (del dibujante) solo encontraremos un trabajo que difícilmente se podría llamar periodismo.
Si la intención del diario fue poner en evidencia el lado radical de la religión de Mahoma, se equivoco de cabo a rabo.
Ni las enseñanzas del profeta musulmán, ni la interpretación que de ellas hacen sus principales líderes y millones de seguidores, tienen nada que ver con actos violentos.
Casi cualquiera que este mas o menos enterado, sabe que la violencia viene de pequeños grupos radicales que desafortunadamente hacen mas ruido (y daño) que la mayoría pacifica que defiende el mensaje de amor de Mahoma, el mismo mensaje que Jesucristo ni mas ni menos.
Haciendo una analogía, el dibujo del diario danés seria lo mismo que denunciar los abusos de sacerdotes católicos en contra de niños, representando a Jesucristo como un pedofilo (“Dejad que los niños se acerquen a mi”).
Cierto que esto quizás no desataría las reacciones actuales, pero esto por si solo no les daría veracidad ni verosimilitud ni mucho menos algún valor periodístico.
Igual seria una caricatura que no reflejaría la realidad, que solo distorsionaría los hechos y que además no tendría nada de original; amarillismo puro.
El problema es que al criticar los hechos violentos de las pasadas semanas, pareciera que no solamente se esta defendiendo la libertad de expresión, sino que además se esta haciendo de tal diario un adalid de la misma.
Es tal la confusión que ahora otro dibujante se esta quejando porque ya antes había presentado otros dibujos, pero estos relacionados al cristianismo, al mismo diario y este no permitió que se publicaran.
Vamos, que ahora se creen símbolo de la libertad de expresión y mártires del periodismo valiente.
Por mi parte y sin ser creyente de ninguna religión, se pueden meter ambos sus dibujitos chafas por donde les quepan.
Imagínense que ofendido por los abusos a los niños por parte de los sacerdotes antes mencionados, la emprendo contra toda la religión diciendo que todos los católicos son unos pedofilos, en que situación dejaría a los religiosos y laicos que están tratando de erradicar estas lacras de su religión.
Si voy a despotricar contra algo o alguien, al menos debo tratar de tener mas puntería y ser mas certero, digo sobretodo si me hago llamar periodista ¿que no?
Desafortunadamente este es un error bastante común de casi todos los medios de comunicación, el meter a todos en el mismo saco para hacer más vistosa la noticia y el público se las crea “a pie juntillas”.
Que si unos policías delinquen, todos son rateros, que si un político es sobornado, todos son corruptos y de ahí a los estereotipos raciales, étnicos y nacionalistas solo hay un paso.
Los mexicanos son flojos, los estadounidenses son racistas, los argentinos son presumidos, los italianos son mafiosos, los españoles son machistas, los árabes terroristas, etc. etc. etc.
Y todo esto gracias a la mal entendida libertad de expresión; sin embargo, y como bien apunta Alulim en su blog: “La libertad de expresión no es el derecho a decir lo que nos de la gana”.
Y esto es porque dicha libertad no es la única que es pilar de nuestra sociedad, esta debe usarse simultáneamente con otras como la tolerancia, el respeto, la educación, la no violencia (verbal o física), la argumentación como arma de la verdad y muchas mas, no se puede escoger solo una, y si se hace, esta no debe entrar en conflicto con las otras.
Y no se entiendan mis comentarios como falta de apoyo a la libertad de expresión de los diarios occidentales, mas bien es una critica a sus formas, apoyo dicha libertad, lo que no apoyo es algunas de sus manifestaciones.
Apoyo la libertad de expresión pero no apoyo todas sus expresiones.
En realidad creo que un dibujo como el que comente antes de Jesucristo, igualmente desencadenaría reacciones violentas de parte de radicales y fanáticos católicos.
Pero dichas reacciones no llegarían a tanto, gracias a los controles con que cuenta nuestra sociedad, que bien entiende la separación entre religión privada y derechos colectivos (leyes y reglamentos contra acciones violentas, limites a manifestaciones publicas, etcétera).
Esto además de las casi seguras reacciones de parte de intelectuales lucidos que se darían cuenta rápidamente de la desproporción entre dichos dibujos y lo que tratan de denunciar, poniendo al diario o al dibujante en el lugar que le corresponde.
Así que sin dejar de denunciar los hechos violentos y los fundamentalismos religiosos en cualquier parte del mundo y de cualquier religión (católicos, musulmanes, hinduistas, bushistas de Bush, etc.) y defender la libertad de expresión, también hay que recordar que existen otros valores tan dignos de defensa como la tolerancia, el respeto y el sentido común.
Que es lo único que nos puede proteger contra dibujos o declaraciones tendenciosas y desafortunadas como las del pseudoperiodista danés.
¡Amarillismo puro pues!
Juan Carlos Bujanda Benitez
Febrero 9, 2006